En realidad, la partida es en gran medida internacional y a la Unión Europea –de quien Marruecos recibe importantes fondos y ayudas– no le ha gustado este golpe de Rabat.
En los últimos meses la política exterior de Marruecos se ha vuelto más asertiva. A un choque diplomático con Berlín hace semanas le ha seguido ahora otro con España tras abrir la frontera y permitir la entrada de más de 8.000 personas en apenas 48 horas. La pretensión de Marruecos sobre el Sáhara no es nueva, pero sí ha aumentado recientemente su voluntad de confrontarse ante la expectativa de ganar puntos en el exterior.
Una de las principales razones que animan a Marruecos a actuar con menos complejos es el apoyo de Estados Unidos a su anexión del Sáhara Occidental. A pocas semanas de dejar el cargo, Donald Trump cambió la posición que su país había mantenido durante décadas y…