En el aniversario de la invasión rusa de Ucrania, en febrero de este año, las armadas rusa y china participaron, con la de Suráfrica, en maniobras navales en el océano Índico, y en marzo con la iraní en el golfo de Omán. Fue otra muestra de lo mucho que Moscú y Pekín han estrechado su colaboración en el terreno militar y que ahora trasladan a otro igualmente crucial en la nueva guerra fría: la propaganda.
En una reunión en noviembre con madres de soldados rusos caídos en combate en Ucrania, Vladímir Putin les advirtió de que no debían creer todo lo que vieran en internet porque estaba lleno de mentiras y engaños. Los “ataques informativos”, les recordó, son un arma más, especialmente eficaz, en las confrontaciones modernas.
Por su experiencia en la guerra fría, Rusia y China –que hoy casi siempre votan juntos en el Consejo de Seguridad de Naciones…