En los últimos 12 meses, el precio de la gasolina ha subido un 50% en Estados Unidos y el del gas natural en la Unión Europea lo ha hecho casi un 500%, entre otros motivos porque las compañías eléctricas asiáticas están comprando gas natural licuado a precios récord para asegurarse el suministro en invierno, generando lo que The Economist considera el primer gran shock energético de la era verde.
CF Industries ha tenido que cerrar de manera temporal dos de sus plantas de fertilizantes en el norte de Inglaterra porque los precios del gas redujeron sus márgenes a niveles insostenibles. Y no será la última en hacerlo. El aumento de la demanda mundial de energía y de las tasas de inflación y los cuellos de botella en las cadenas de suministro globales dibujan un escenario borrascoso en los mercados que se puede prolongar durante años.
Con el barril de crudo…