La última vez que Cuba vivió una oleada de protesta –en el “maleconazo” de 1994– bastó la sola presencia de Fidel Castro, aún vigoroso a sus 68 años, para disolverla. Eran tiempos en los que pervivía el liderazgo carismático de la generación histórica de Sierra Maestra, vigente incluso en pleno periodo especial, cuando la economía cubana se contrajo un 30% tras la desaparición de la Unión Soviética.
El monopolio informativo que tenía el Estado se desvaneció en 2018, al generalizarse los servicios 3G y el uso de las redes sociales, que están permitiendo seguir en tiempo real las protestas actuales y su represión, con policías, brigadas de choque, soldados y paramilitares. En 2016, la subdirectora del diario Granma, Karina Marrón, advirtió que Cuba no iba a “aguantar otro 94” y que ya no habría “un Fidel” para salir al Malecón. El presidente, Miguel Díaz-Canel, sucesor de los Castro, ha…